Pianomanía
Por: Francisco Meza
En la selección de películas correspondiente a la "9 Semana de Cine Alemán" 2010, se proyecta la cinta documental “Pianomania” (2009), producto de la codirección: Lilian Franck y Robert Cibis; la cinta narra una historia que se distingue por la elección del tópico, la calidad de realización, la narrativa aplicada y su continuidad.
En Pianomanía se distribuye de manera minuciosa y detallista a lo largo de la historia los conceptos de especialización, talento, imaginación, mentalidad y su vínculo con el proceso creativo; esta situación de conjunto da pauta a la presencia del paradigma de oscuridad y misterio de los conciertos de piano.
El paradigma esta dividido en fases y requiere diversas etapas de preparación las cuales no corresponde de manera directa su ejecución al concertista, pero la causalidad si ya que esta emana del mismo; esta “necesidad del artista del sonido de percusión” involucra a técnicos, ingenieros de sonido, a otros vínculos de mismo giro como venta de pianos y ejecutivos de diversas índoles.
La codirección selecciono un tema y una trama poco común en términos cinematográficos, la codirección enfoco su cámara a representar con la abundancia necesaria, la parte negativa, mística y misteriosa en sentido de los verbos "recibir", "insertar" y crear en los recintos consagrados de Alemania y Viena en tiempo presente.

La narración de sucesos y etapas calibradas con fortuna en ocasiones y otros sin ella, emanados de la trilogía oído, sensibilidad y mente del artista y en función de la partitura y la búsqueda de lo excelso, da como resultado final un trabajo efímero y fugaz ante el profano, en el cual la huella del acto perdurara en su vida.
La trama se diseño por el sendero de laboral, especializado y de alta precisión, de un actual técnico en el perfeccionamiento de los sonidos de percusión de piano y también ex pianista, su relación con laureados ejecutantes en función de los "arreglos" o "hechicerías" al instrumento y sus consecuencias.
Estos “encantamientos” basados en el "aparente capricho del ejecutante o concertista", hecho que lo define como un músico al cual ya no satisface subir al proscenio, con tan solo con su talento, la partitura y un piano afinado en el concierto, en este sentido cuando se ha llegado a lo reiterativo, inanimado emocional, carente de la presencia del espíritu y el alma o también “encantar” o “hechizar” el instrumento en la búsqueda de lo sublime, se convierten en razones prioritarias para el evento.

Estos misterios integrados en el paradigma del concierto necesitan ser aterrizados con la finalidad de dar paso al proceso de creación en términos de indispensable, necesario y absoluto, este proceso implica la necesidad de otros procesos de características poco imaginables en lo cotidiano, pero son indispensables para lograr el objetivo los cuales se concatenan aterrizando la fenomenología del concierto
En la historia varios pianos “sufre” en su diseño de sonido cambios que alteran su naturaleza musical, estos efectos vibraran en la acústica de la sala y sobre el receptor conectarlo a la condición atmosférica y sensitiva del alma y del espíritu.
Pianomania en su trayecto de desarrollo muestra diversos espacios relacionados con la línea constante y significante principal del relato: el piano, el discurso informativo de la historia señala la presencia de metalenguajes que se develan a manera de entes absolutos de la naturaleza de la historia.
La cinta a primera vista muestra correspondencias y oposiciones con los espacios sagrados mostrados al neófito, por medio de la pantalla casera del maestro Alexander Kluge donde la función y especialización, el desarrollo de procesos oscuros y metalenguajes convergen en una propuesta que brinda el prisma del “neo expresionismo alemán” por definir el trabajo del cineasta y que en la presente historia están presentes.
La cinta es recomendable para todo público, en especial al personal exigente y ávido de novedades cinematográficas








